“La femme, la mer” Lo que permanece, tras la marea. (Obra en proceso)
La obra nace de una imagen. Una mujer sola, sentada en una pequeña embarcación, sobre un agua casi negra. Es de noche. A lo lejos, una pequeña casa sobre una isla. Entre la mujer y esa luz se extiende una superficie oscura, profunda, casi inmóvil. No sabemos de dónde viene, hacia dónde va, qué ha dejado atrás ni qué espera encontrar. La imagen pertenece a la memoria. A partir de ella comienza una investigación sobre la melancolía, la pérdida, el deseo, la ausencia y la voz. La melancolía aparece como un territorio sensible en el que el deseo permanece ligado a aquello que falta, donde el tiempo puede adquirir otra densidad y donde una experiencia pasada continúa actuando sobre el presente. Hay algo que falta. Hay alguien que espera. Hay una distancia que permanece. Hay una voz que intenta atravesarla.